Deep Dive · Política y narrativa
La tienda
Una tienda con 87 años de historia, un encargado nuevo y cinco antiguos administradores que regresan para explicar cómo se cerró la caja de 2024. Querían poner orden en el archivo. Pero alguien encontró hojas faltantes, el catálogo de 2027 ya estaba circulando y el único personaje al que todos parecen mirar anda en otra parte.
La tienda de 87 años
Imagínese una tienda que lleva 87 años abierta.
Ha tenido muchos encargados, épocas buenas, épocas malas, pleitos entre socios, cambios de escaparate y varias generaciones de clientes.
Hoy las llaves las tiene Álvaro Cetina.
Es un político de otra generación. Llegó a la presidencia estatal después de la derrota de 2024. Piensa en redes, nuevas formas de comunicación y hasta neuromarketing.
Le toca administrar una organización cuya historia comenzó muchas décadas antes de que existiera cualquiera de esas palabras.
Ese es el problema de recibir las llaves de una tienda de 87 años.
Y cuando Renán Barrera comenzó a hablar de traiciones, cuestionó quién controla el partido, aseguró que sus posibilidades políticas eran nulas y regresó a la derrota de 2024, Álvaro tuvo una oportunidad para sacar aquella carpeta.
No lo hizo.
La dirigencia prefirió decir que miraba hacia adelante.
Renán siguió hablando.
Entrevistas.
Declaraciones.
Traidores.
Grupos.
Candidaturas.
2027.
Y 2024.
Hasta que, una semana después, alguien decidió ir a la bodega.
Aparecieron cinco antiguos encargados de la tienda.
Hugo Sánchez, Asís Cano, Magally Cruz, Luis Montoya y Edgar Ramírez.
Las momias del partido, si se permite la irreverencia.
Los cinco firmaron y publicaron una carta como respuesta a Renán.
Aunque no bajaron todas de la bodega.
Pepe Castañeda no firma.
Ana Rosa Payán tampoco.
Alfredo Rodríguez y Pacheco, tampoco.
No sabemos si fueron invitados, si conocieron la carta o si simplemente decidieron no participar. Su ausencia, por sí sola, no permite atribuirles una posición.
Raúl Paz pertenece a otra categoría.
Él ya no trabaja aquí.
Los cinco que sí aparecieron no venían a espantar a nadie.
Venían a poner orden en el archivo.
Y la carta comenzaba prácticamente diciendo eso: no pretendían prolongar una discusión que poco construye.
Querían cerrar.
El problema fue que para cerrar 2024 decidieron abrir la carpeta de 2024.
Y aquella carpeta llevaba tiempo juntando polvo.
El catálogo viejo
Álvaro no firma.
Tiene cierta lógica.
No era presidente del PAN cuando ocurrió la elección.
Pero uno de quienes sí firman conoce perfectamente aquella caja.
Asís Cano.
Él era el presidente estatal.
Así que los antiguos encargados abrieron el catálogo y comenzaron a contar.
La alianza.
Quién decidió.
Quién tenía autonomía.
Qué estructuras participaron.
Qué municipios visitó Renán y cuáles no.
Cuántos candidatos a alcalde tuvieron un evento con él.
Cuántos votos consiguió el PAN en las elecciones municipales.
Cuántos obtuvo su candidato a gobernador.
Hasta Mérida entró en las cuentas.
No fue solamente una carta de respaldo.
Fue un corte de caja.
Y el argumento era sencillo: si vamos a explicar por qué perdimos, no basta con decir traición. También hay que revisar cómo se tomaron las decisiones y cómo funcionó la campaña.
Hasta ahí, la estrategia podía funcionar.
Cinco personas que alguna vez tuvieron las llaves regresaban para decir:
Caso cerrado.
Aunque quizá tampoco todos hayan bajado a la bodega exclusivamente para ordenar papeles viejos.
Porque en política, quien ayuda a cerrar el catálogo anterior también puede querer aparecer en el siguiente.
Y el de 2027 ya comenzó a circular.
No sabemos si ésa fue una motivación de los firmantes.
Pero sería ingenuo mirar una intervención de cinco expresidentes, precisamente cuando comienzan a acomodarse las próximas candidaturas, como si el único año en juego fuera 2024.
En esta tienda hasta las momias pueden querer aparecer en el catálogo nuevo.
Sólo había otro pequeño problema.
A la carpeta vieja aparentemente le faltaban hojas.
Yo estaba ahí
Los cinco expresidentes hicieron algo curioso.
Hablaron de personas sin nombrarlas.
En el círculo rojo yucateco eso tiene un inconveniente: la tienda es grande, pero tampoco es Liverpool.
Todos saben quién estaba detrás de cada mostrador.
Y Alejandro Menéndez se reconoció.
Menéndez entendió que una parte de la carta hablaba de hechos en los que participó y anunció que dará su propia versión.
Dice que lo hará con hechos.
Y dejó tres expresiones particularmente incómodas:
“omisiones”.
“medias verdades”.
“memoria selectiva”.
Todavía no sabemos qué trae en su carpeta.
Puede ser mucho.
Puede ser poco.
Puede cambiar la historia o simplemente agregarle unas páginas.
Pero para evaluar la estrategia eso ya es secundario.
Porque cinco expresidentes aparecieron para cerrar una historia y consiguieron algo extraordinario:
La carpeta empolvada de 2024 volvió a quedar abierta sobre el mostrador.
Y ahora alguien que estuvo ahí asegura que no está completa.
Llegaron tarde
Ese fue un problema.
El otro había ocurrido antes.
Llegaron tarde.
No todos pensaban que era útil abrir los archivos empolvados. Algunos de quienes participaron en aquella caja sabían mejor que nadie que hay cosas que es mejor dejar en la bodega. Pero la utilidad es una cosa. El poder es otra. Y cuando quien controla lo que viene después decide que hace falta un corte de caja, la utilidad deja de ser la pregunta.
Para cuando los cinco expresidentes decidieron reconstruir 2024, Renán llevaba días instalando su propia historia.
Había hablado de traiciones. De intereses. De control del partido. De candidaturas. De municipios. De sus posibilidades políticas.
La dirigencia había tenido oportunidad de responder y prefirió mirar hacia adelante.
Después llegaron los antiguos presidentes con el corte de caja.
Cuando la conversación ya había avanzado hasta 2027, ellos volvieron a abrir 2024.
Y al hacerlo introdujeron personas, decisiones y responsabilidades que podían ser confrontadas por quienes habían participado.
Menéndez fue el primero.
Puede no ser el último.
La carta consiguió así exactamente lo contrario de lo que anunciaba al principio.
Quería terminar una discusión.
La prolongó.
Otras se reabren intentando cerrarlas.
Le echaron alcohol.
Y ardió.
El catálogo nuevo
Quizá estábamos mirando el año equivocado.
Todo parece tratarse de 2024.
Pero Renán comenzó esta historia hablando de sus posibilidades políticas.
Después habló de quién controla el partido. De candidaturas. De municipios. De grupos. De decisiones que, según él, ya estarían tomadas.
Entonces la tienda comienza a verse de otra manera.
Por eso, cuando recibió el desplegado, Renán tampoco se puso a discutir uno por uno los municipios, los candidatos o las cifras.
Regresó al control del partido.
Habló de “campañas sucias”. De “mercadotecnia”. De la “necedad de negar” lo ocurrido.
Y dejó una pregunta:
Otra vez la vieja costumbre de esta historia.
Todos parecen saber de quién están hablando.
Nadie escribe el nombre.
Alguien
Y todavía falta alguien.
El mismo “alguien” al que Renán acusa de querer “lavarle la cara”.
Mauricio Vila.
No ha estado por acá.
Ha mantenido escrupulosamente el silencio.
Nada ha dicho sobre Renán, sobre la carta, sobre los expresidentes ni sobre esta nueva pelea por 2024.
Lo único que se sabe de él es que anda en otra cosa.
Tiene 111 nuevas ideas bajo el brazo y está recorriendo el país con ellas.
Así que quizá la explicación sea mucho más sencilla.
Mientras en Yucatán unos siguen desempolvando el catálogo de 2024 y otros buscan acomodo en el de 2027, “alguien” anda recorriendo el país con 111 nuevas ideas, mirando el catálogo nacional de 2030.